California y su normativa para coches autónomos

Cada día oímos hablar con una mayor frecuencia acerca de los coches autónomos, esa clase de vehículos que son capaces de desplazarse de un lugar a otro sin que sea necesario que un conductor se encargue de esta tarea.

Hasta no hace mucho tiempo, esta clase de cosas parecían algo futurista y de ciencia ficción, pero en la actualidad, han dejado de serlo. De hecho, es muy probable que en más de una ocasión hayas escuchado hablar sobre los coches autónomos de Google (al menos en esta página), con los que el famoso buscador ya está haciendo pruebas reales.

Además de la empresa Google, también otras empresas de vehículos ya se plantean  la posibilidad de incorporar algunas funciones de conducción autónoma a sus vehículos. De hecho, ya sabemos que el fabricante alemán Audi ha planeado incorporar está función en alguno de sus coches en el año 2015 (como por ejemplo, el RS7 que alcanzó los 240 km/h). Debido al aumento de iniciativas de este tipo, el estado de California se vio obligado a crear una normativa al respecto, en mayo del 2014, la cual entraría en vigor a partir del 16 de septiembre.

Esta normativa fue aprobada por el Departamento de Vehículos a Motor de California (DMV). Hablamos de una serie de regulaciones que van a afectar a este tipo de coches sin conductor que tengan la intención de circular por el estado de California. Algunas de estas normas o exigencias son por ejemplo:

  1. La obligación para los propietarios de los vehículos de contratar un seguro de 5 millones de dólares que pudiese hacerse cargo de los posibles daños que causasen por un fallo o accidente mientras se realizan las pruebas.
  2. Mientras que los coches se encuentren haciendo pruebas por la vía pública, estos deberán disponer de un conductor en su interior, el cual tendrá que estar atento a cualquier posible fallo con la finalidad de que pueda evitar un accidente en el caso de que hubiese un error.
  3. Por último, será requisito indispensable contar con un permiso especial que atestigüe y conceda capacidad de hacer este tipo de pruebas con vehículos autónomos. Para conseguir el permiso, el operador del vehículo tendrá que cursar un programa de formación que elabore el fabricante y que esté aprobado por la DMV, cualificándolo para esta tarea.

Ya sabemos que esta clase de pruebas ha avanzado mucho  y que dentro de muy poco será posible verlos circular por nuestras calles, como va a pasar dentro de poco con Inglaterra.

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