Seis dificultades que aún no puede superar el vehículo autónomo de Google

No hay ninguna duda de que los coches autónomos son el futuro, aunque lo que sí está bastante claro es que ese futuro sigue quedando muy lejos todavía. Uno de los proyectos más prometedores en ese sentido es el coche de Google, pero hasta él tiene mucho que mejorar, y estamos seguros de que antes de salir del estacionamiento ya le habrían retirado el permiso de circulación.

El coche autónomo de Google tiene seis claras dificultades que aún no ha logrado superar, y son las siguientes:

  1. Inclemencias Meteorológicas: Los humanos podemos conducir en cualquier situación climatológica, ya sea adversa o no. Nuestro cerebro es completamente capaz de ajustarse a estas situaciones sobre la marcha con procesos tan sencillos como poder esquivar placas de hielo, seguir las rodadas del vehículo anterior en la nieve, o sencillamente tomar más precauciones al conducir. El coche autónomo de Google no ha sido todavía puesto a prueba de forma debida bajo lluvia intensa, y mucho menos con nieve. La empresa ha declarado que por motivos de seguridad, solo han probado el vehículo con buen tiempo.
  1. Baches: No esquivar un bache no solo hará que se te derrame el café, sino que podría dañar seriamente la suspensión del vehículo o los neumáticos, así como provocar un accidente debido a los cambios bruscos en la dirección. En Google han declarado que el coche autónomo aún no ha sido programado para poder detectar y esquivar baches.
  2. Detectar carreteras que no han sido cartografiadas: El vehículo de Google no circula de forma improvisada, sino que se basa en mapas muy detallados que han sido escaneados con anterioridad cuyo nivel de información es cientos de veces superior a Google Maps. El vehículo va analizando estos mapas de forma continua. Es la información que le permite poder calcular la ruta que debe seguir y los obstáculos que va a encontrarse. El fallo de esto es que el porcentaje de carreteras que han sido escaneadas en totalmente ínfimo, por lo que si la carretera que necesitas utilizar no ha sido cartografiada, no podrás utilizar este vehículo.
  3. Obras: Hasta el momento hemos visto que el coche de Google no podrá circular por carreteras con nieve, ni por carreteras donde haya baches, ni por caminos desconocidos, pero por sorpresa para nosotros, tampoco podrá hacerlo por las calles que sí que conoce, pero que están en obras. El coche podrá reconocer el entorno hasta cierto punto y responder, por ejemplo a una señal de stop, a una persona que corta el paso, o a unos conos sobre la carretera. No obstante, hay bastantes situaciones en las que los trabajos de la carretera resultan totalmente inesperados para el sistema de los sensores de a bordo.
  4. El factor humano: Este será la mayor dificultad para los coches autónomos. Un sencillo ejemplo sería el de que el coche de Google podría hasta cierto punto, esquivar o pararse ante un peatón que cruza de forma inesperada la calle. Pero para los sensores, el peatón en cuestión, es un grupo de píxeles que forman un obstáculo no muy distinto de una columna. Un policía que haga señales frenéticas de que pare desde la acera sería totalmente ignorado.
  5. No solucionan los atascos: Probablemente los coches autónomos consigan solucionar todos estos problemas algún día, pero aun así, puede que no solucionen los atascos. Los vehículos autónomos siguen siendo vehículos. Esto significa que van a seguir ocupando espacio en la vía, y que también necesitarán un lugar para estacionarse. Incluso aunque algún día fuese posible que circulasen en una coreografía perfecta, sin guardar distancia de seguridad y sin que se necesitasen semáforos, seguirían ocupando más espacio incluso que un autobús.
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