El futuro de la industria automovilística será el coche volador sin conductor

Cuando está a punto de realizar su aparición en las carreteras británicas el vehículo sin conductor de Google, todavía se plantean bastantes dudas que guardan relación con su funcionamiento, con la seguridad e incluso con la legalidad. Varios expertos están pensando en otro modelo de vehículo que pudiese desafiar los clichés que tenemos en  la actualidad y de verdad logre sumergirnos en el siglo XXI: los vehículos autónomos voladores.

El coche sin conductor creemos que se ha configurado como el vehículo del futuro. El prototipo que está más avanzado hasta el momento es Google Car, que ya lleva varios meses circulando por algunas zonas urbanas de California. Está a punto de llegar a Reino Unido, pero la verdad es que aporta más problemas que soluciones a la industria automovilística. Este tipo de coches solo pueden circular en las proximidades de áreas que hubiesen sido asignadas con una alta precisión, pero no ha sido probado en situaciones climatológicas adversas y no pueden tomar decisiones como haría un humano ante un imprevisto en la carretera.

Por estos motivos, el experto Tom Goodwin ha hecho una curiosa reflexión en la red social Linkedin. Esta reflexión es la siguiente: “Probablemente,  el problema es que nos hemos empeñado en plantear soluciones de futuro que pasan únicamente por mejorar de forma ligera los modelos de transporte que ya conocemos actualmente. La novedad se plantea como la fabricación de medidas óptimas para hoy, pero no para el futuro”.

Después de conocer que el eslovaco Stefan Klein había conseguido evolucionar el mejor prototipo de un coche volador hasta el momento, el Aeromobile, Goodwin ha planteado una pregunta: si consideramos el problema que presenta el Aeromobile, que puede alcanzar los 160 kilómetros/hora, pero únicamente puede ser utilizado por personas que dispongan de una licencia de piloto, sumado a los que ya comentamos del coche autónomo, ¿la solución no sería crear un coche sin conductor volador?

La clave principal es la de ser capaces de hacer un cambio de paradigma. Utilizar ingeniería creativa, conectar puntos entre sucesos que aparentemente no están relacionados. Olvidar, básicamente, lo que sucedió antes y lograr eliminar las limitaciones que habíamos asumido.

La salida al mercado de los coches voladores sin conductor llevaría sobreentendida la sustitución de las autopistas y los carriles de ferrocarril de alta velocidad por una red de pistas de aterrizaje locales de menor tamaño y otra de carreteras que partan desde ellas, entre otras cosas. Goodwin es consciente de que se requiere mucho valor para hacer una propuesta de estas magnitudes. Pero sería genial ver cómo la gente comienza a esbozar sus productos pensando en el paisaje futuro en lugar de en el de la actualidad.

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